LA UE AFIRMA QUE LOS PESTICIDAS PUEDEN DAÑAR EL CEREBRO HUMANO

V. ALABA

Según la UE, dos productos químicos neonicotinoides pueden afectar al sistema nervioso en desarrollo de los humanos. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha propuesto disminuir los niveles de exposición de seguridad mientras se realizan más investigaciones, basándose en estudios que muestran que los productos químicos afectan a los cerebros de ratas recién nacidas.

Uno de los pesticidas fue prohibido en la UE el pasado abril debido a la preocupación por su impacto en las poblaciones de abejas. Los neonicotinoides son pesticidas “sistémicos” que convierten todas las partes de una planta en tóxicas para los depredadores. Han sido utilizados habitualmente durante las últimas décadas porque se pensaba que eran menos perjudiciales para los humanos y el medioambiente que los productos químicos más antiguos. Sin embargo, numerosos estudios de investigación han vinculado el uso de estos pesticidas con una rápida disminución en el número de abejas.

Ahora, la EFSA, en un comunicado, señala que existe la preocupación de que dos tipos de nicotinoides, el imidacloprid y el acetamiprid, puedan “afectar al sistema nervioso humano en desarrollo. La EFSA asegura que los estos dos pesticidas pueden “afectar de forma adversa al desarrollo de las neuronas y de las estructuras cerebrales asociadas con funciones como el aprendizaje y la memoria”. Además añade que las directrices actuales “tal vez no sean suficientes para proteger contra la neurotoxicidad en el desarrollo y deberían reducirse”.

Según el portavoz de salud de la Comisión Europea, Frederic Vicent, ahora permitirán que las compañías químicas afectadas opinen sobre los hallazgos. “En principio, el siguiente paso consistiría en modificar los valores de referencia”, afirma, indicando que esto comenzará el próximo mes de marzo.

Por otro lado, otros expertos aseguran que la actuación de la EFSA se ha hecho más por precaución. “La reducción de los valores de referencia en la mayoría de los caso ha sido modesto”, asegura el profesor Alan Bobbis, del Imperial College de Londres. “Aunque no cabe duda de que existe un interrogante acerca de los posibles efectos de estos compuestos en el cerebro en desarrollo, las conclusiones de la EFSA no implican que la exposición de los humanos a estos compuestos a los niveles en que se dan normalmente en los alimentos o en el medioambiente sea motivo de preocupación”.

 

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